Dra. Marina Población
Ortodoncista Exclusiva

Foto ortodoncista
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¿Qué ayuda necesitamos durante el tratamiento de ortodoncia?

Yo estoy segura de que cada vez que pedimos a un paciente, fundamentalmente niños, que se implique en una colaboración diaria, nos aseguran de todo corazón que lo van a hacer y están absolutamente convencidos, pero el día a día, el colegio, las tareas y un sinfín de obligaciones hace que no tengamos los niveles de colaboración deseados por parte de nuestros pacientes.

Los tratamientos son muy largos y las citas mensuales. Nuestra influencia funciona los días posteriores a la cita, pero luego, a lo largo de las semanas siguientes se van relajando y olvidando los buenos propósitos que nos han prometido, por lo que no tenemos más remedio que pedir la ayuda de los padres, pasarles la antorcha del control de la higiene diaria, utilización de elásticos o ejercicios de rehabilitación.

A lo largo de la historia, ha habido dos tendencias claras en los tratamientos de ortodoncia, que han sido nuevos tipos de tratamientos más cortos, debido a los nuevos materiales y el desarrollo de nuevas aparatologías en las cuales no necesitamos la colaboración de los pacientes, facilitándonos mucho el éxito, tanto para el niño como para nosotros, pero... la higiene no es nuestro negociado, es algo que atañe exclusivamente a los padres y que necesitamos para el buen resultado del tratamiento.

Por mucho que avancemos en nuevas técnicas y materiales, lo que jamás vamos a poder solucionar desde la consulta es el control diario de la higiene del paciente. Podemos y debemos enseñar las técnicas, podemos volverlas a enseñar, podemos regañarles o ponerles multas simbólicas pero nada más; al final siempre me queda una frase unida a una gran impotencia y fustración...Yo solo muevo dientes, la patria potestad es de los padres. Sois vosotros los que en definitiva estáis acortando o alargando el tratamiento en función de la calidad de la higiene bucal de vustros hijos.

Yo tambien soy madre y debo confesar que el hecho de que mis hijos comenzasen el tratamiento, me enseñó a ver el problema desde el otro lado de la barrera, desde el cansancio cuando se llega a casa después de una larga jornada de trabajo y lo que menos te apetece es empezar con resposabilidades nuevas. Soy humana y tengo los pies en la tierra en esta competitiva sociedad, pero me siento en la obligación de informar que unos pocos minutos al día en higiene acortan mucho el tratamiento, los índices de caries bajan y, fundamentalmente, si gracias al tratamaiento de ortodoncia hemos conseguido que nuestros hijos adquieran para toda la vida el hábito de lavarse los dientes, les habremos hecho doble favor, dientes bonitos en buena oclusión y sanos...de por vida.

En resumen, el tratamiento no es exclusivo del paciente, atañe a toda la familia, todos deben colaborar con el ortodoncista y fundamentalmente ser nuestros aliados. Nosotros por nuestra parte tenemos la obligación de tener paciencia. Repetiremos hasta la saciedad la necesidad de un buena higiene, de hacerles conscientes de su resposabilidad, el que venga siempre contento a la consulta. Nosotros estamos sembrando la futura salud de la boca de ese niño y no podemos permitir que venga asustado, con miedo al dolor o miedo a ser regañado o humillado.

Una consulta de ortodoncia siempre debe tener un ambiente divertido, fresco, sincero, agradable, lleno de luz y de alegría.